Shame*. Un amor que avergüenza



Desde hace casi 14 años participo en una tertulia en un café céntrico de Madrid “Una mirada analítica sobre el cine”, el día que dedicamos a comentar esta película había una gran concurrencia. La mayoría hablaban del autismo de Brandon y de su adicción descarnada al sexo y a la pornografía. Se le consideraba un personaje incapaz de amar y como un adicto a la sexualidad, y se explicaba esto como uno de nuestros males contemporáneos.
* Película Shame. Director Steve McQueen. Británica año 2011. Protagonistas Michael Fassbender y Carey Mullligan.

Mi lectura de la película no coincidía con la de la mayoría… El actor Michael Fassbender, Brandon en la pantalla, tiene una especial presencia, a parte de su indudable belleza. Al comienzo de la película y durante varios segundos la cámara se mantiene fija en la escena en la que él está en la cama, sin hacer el más mínimo movimiento “parece estar muerto”. Se levanta desnudo suenan las variaciones de Goldberg y escucha el contestador: una voz de mujer diciendo “soy yo, contesta!” El silencio, la presencia del cuerpo y la repetición de la misma escena nos presenta a este personaje “atrapado”. Aparentemente, desde el comienzo, nos han contado todo de él, al menos “lo más escandaloso”.

En esta escena de atmósfera cargada, lo que nos parece relevante es ese divino detalle, la voz que angustia a Brandon. En la escena del metro, él con su mirada consigue que una mujer le responda de inmediato, no encontramos ningún rastro de vergüenza cuando de encuentros anónimos se trata. La envoltura formal con las que se nos presenta este personaje resulta ser un trampantojo para el espectador; con rapidez podemos catalogarle como “adicto al sexo” según los manuales DSM 4 y 5.

Indaguemos el mundo que rodea a Brandon: su amigo y compañero de trabajo, que según avanza la película veremos cómo en realidad, se trata de su jefe, que bajo el semblante de: “todos colegas en la oficina para producir más”, muestra su presión sobre Brando.

En la reunión de trabajo están hablando del cinismo, esto es lo que le rodea, sujetos asentados cínicamente en el mundo. Él no tiene que hacer mucho para que las mujeres se vayan con él, las mira y ya está. ¿En qué serían ellas diferentes a él? Tenemos a la compañera de trabajo con la que sale a cenar, cosa rara en él, que le habla del compromiso, de la pareja, que le plantea que “el otro nos tiene que importar”… Después, cuando él se la lleva a la habitación del hotel y no consigue tener una erección, ella rápidamente se viste y se va.

Muy discretamente el director nos hace ver a través de este personaje un aspecto del mundo en el que estamos.

Lo más real y donde se nos muestra a Brandon como un hombre que no es una máquina de sexo, sino que se apasiona, se angustia, ama, es con Sissy, su hermana. Ella se presenta en la casa, pues él no ha contestado a ninguno de sus mensajes y ahí, Brandon, abandona su frialdad. Desde luego esta humanización tiene su precio, la angustia y la desesperación que afloran son muy intensas; nada que ver con lo que hasta ahora nos había mostrado Steve McQueen.

La presencia de la hermana provoca angustia y desestabilización en él. Ejemplo de esto es cuando entra a la casa y ve que hay alguien, coge un bate de beisbol y entra en el baño donde la hermana se está dando una ducha, escena que ya insinúa una tensión sexual con ella que él trata de “mantener a raya”.

Considero evidente la fuerte pasión entre estos dos hermanos, un amor con un deseo sexual que no sabemos si en algún momento llegó a consumarse, el director no es explícito en esta cuestión. Se realizara o no, es algo que para él y para ella resulta devastador.

El supuesto amigo de la oficina le dice que quiere salir a ligar y le quiere como compañía y Brandon “ingenuamente” le invita a oír cantar a su hermana. La actuación de Sissy es una escena inolvidable, donde otra vez la voz de la hermana vuelve con una enorme potencia cantando New York, New York, mediante la canción ella susurra su demanda de amor imposible de satisfacer que a Brandon le sobrepasa, la letra de la canción dice: “comenzaré de nuevo, todo depende de ti, eres el rey de la colina” y frente a este imperativo, Brandon responde con un acontecimiento de cuerpo, sus lagrimas inundan la pantalla.

Después de escuchar esta bella canción y de atravesar esta intensidad, el amigo-jefe de Brandon, hombre casado y con familia estable, hace su despliegue de banalidad e incluso bromea sobre las lagrimas de Brandon y como si de un halcón se tratara va directamente a por su presa, la hermana de su subordinado. Ella interpreta esta escena para la mirada de Brandon, que entra en una verdadera angustia.

Y luego será este jefe, el que le llame a su despacho y le diga que han limpiado el ordenador de su oficina y que han descubierto sus páginas pornográficas y se atreve a sentenciar “hay que estar muy enfermo para mirar estas páginas”. ¡Él que ha tomado a Sissy como si de una mercancía se tratara!

Pobre ingenuo de Brandon, sale de ahí, llega a su casa y tira todo, revistas pornográficas, ordenador, comida, etc…, e invita al hotel a su compañera de trabajo, en un intento, por supuesto fallido, de ser alguien “normal”. Pero evidentemente fracasa, y lo que vuelve a aparecer es este vínculo con la hermana que le atormenta. Después de este fracasado intento de “normalización”, tendrá un momento de conversación con la hermana, le dice que no sabe lo que quiere ella de él y que es una carga que le está hundiendo. Él le pedirá que se vaya de su casa y saldrá a transitar la noche, en un empuje destructivo. Es muy impactante la cara de sufrimiento y dolor que tiene en la escena sexual con dos mujeres.

Sissy le dejó un mensaje en el móvil después de la última conversación donde le dice: “no somos malas personas, es que venimos de un mal lugar”. Este “amor imposible por incestuoso” arrasa y avergüenza a Brandon y a Sissy. No puede amarla sin que el deseo sexual haga su aparición, a la vez que no puede amar a ninguna otra. En un momento Brandon gritará el nombre de Dios.

Diré para terminar que, en Shame, encontramos los ecos del Calígula de Camus. Cuando muere Drusila, su hermana y amante, Calígula entra en una cadena de actos autodestructivos que le llevaran a su propio suicidio.

Mercedes de Francisco

Publicado en el libro "En femenino singular".

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