Muy agradecida a la Biblioteca de Orientación Lacaniana en Madrid por la presentación de mi libro "El amor y sus enigmas" y a los amigos que tuvieron la generosidad de presentarlo: Eloisa Cano, Amador Fernández-Savater, Concha Mígueles y Damasia Amadeo. Y a todos los asistentes que llenaron la sala. Muy conmovida por lo que se dijo y con una gran alegría por este estupendo encuentro.
Safareig (propostes feministes)
Programa
Taula rodona 1
Vida democràtica i horitzons comuns: Què ens uneix?
La conversa es guiarà per dos eixos:
1. Patriarcat i paternalismes actuals: derives al voltant dels feminismes i la institució estatal
2. El rol dels estereotips de gènere en temps de de construcció.
Conversen:
María Jesús Izquierdo (bio)
Eugeni Rodríguez (bio)
Mar García Puig (bio)
Taula rodona 2
María Jesús Izquierdo (bio)
Eugeni Rodríguez (bio)
Mar García Puig (bio)
Taula rodona 2
Escrivint horitzons singulars
La conversa es guiarà per tres eixos:
Declivi del pare i el patriarcat
Diferència sexual
Violència
Conversen:
Laura Llevadot (bio)
Gabriela Galarraga (bio)
Mercedes de Francisco (bio)
5 de julio 2025 en HubSocialBcn
Carrer de Girona, 34 interior, Barcelona
Encuentro con María Navarro en el Centro Cultural La Malagueta, en Málaga el 3 de junio 2025
¿Que sería el cine sin las películas de amor y sin los papeles que han
interpretado las mujeres? Tendríamos películas bélicas, del género negro, épicas, de
villanos, pero estaría amputado de una parte fundamental de nuestras vidas.
- Fiodor Dostoievsky
Conferencia leída en la plenaria del Congreso de PIPOL 11, Bruselas 2 de julio de 2023
Los Hermanos Karamazov se considera una obra magistral, que Dostoievski publicó íntegramente, un año antes de morir. Este nombre, Karamazov, será usado, en ocasiones, por el autor, como adjetivo y nos dice algo del rasgo que comparten los hermanos: un exceso pasional que afecta a cada uno, incluso a Aliosha el hijo menor que toma el camino espiritual del amor al semejante.
Un padre lujurioso que no tiene límites, que expolia a su hijo Dimitri de la herencia de su madre, que nunca cuidó a sus hijos. Dos fueron las esposas que dieron descendencia a Fiódor Karamázov, de la primera nació Dimitri, de la segunda Ivan y Aliosha. Además, tenemos al hijo bastardo, Smerdiakov, nacido fruto de una violación y que acaba siendo el criado de su padre. Hay que destacar que Smerdiakov padece epilepsia, la misma enfermedad que marcó la vida de Dostoievski.
Podría parecernos exagerada la figura de este padre, pero en nuestros divanes, así como en muchas de las consultas de psicólogos y terapeutas, los profesionales, en su trabajo diario se encuentran con padres que detentas estas características. En la actualidad, encontramos en series de televisión como Succession, una suerte de versión de Los Hermanos Karamazov, pero con la sutil diferencia de que en la serie hay una hija. Precisamente la hija, frente al ataúd de su padre, hará una afirmación memorable: “a mi padre la idea de ser mujer no le entraba en la cabeza”. Una afirmación clara y sintética de lo que está en juego en la obra dostoievskiana.
En la novela, los tres mil rublos operan como la excusa ridícula sobre la que gira el honor, la deuda, la traición, la culpa e incluso el asesinato y el parricidio.
El padre está presente, casi como pretexto, porque a lo que verdaderamente accedemos, lo que verdaderamente escuchamos, es a unos hijos y a unos hermanos. En nuestra experiencia como psicoanalistas, nunca escuchamos a nadie enteramente como padre, salvo lo sintomático de su paternidad.
Estos hermanos y sus diferencias, muestra una forma singular de responder a un padre que se erigió en el patriarca y que no era digno de llamarse padre. El padre llega a competir con su hijo Dimitri por el amor de una mujer, que nos recuerda a la gran película de Louis Malle, La Herida.
¿Qué es un padre? Esta pregunta la podemos encontrar en el alegato que el abogado defensor realiza en el juicio a Dimitri Karamazov acusado de parricidio. Y la respuesta del abogado resuena con las afirmaciones de Lacan, cuando habla de quien es ese hombre que merece ser nombrado padre, ese padre digno de amor y respeto. Separa el padre puramente genitor, biológico, del padre que da cuidado a sus retoños. Y, también, nos habla de la madre que merezca portar dicho nombre. Pues tampoco la madre se da por cierta.
En las mil doscientas páginas de esta novela, solamente al principio escuchamos lo que dice este padre: reclama el respeto de sus hijos por el solo hecho de haber sido el que los engendró, a la vez que se presenta como víctima del destino y como un bufón que puede decir sin vergüenza lo que le da la gana.
Como mostrará Dostoievski a través del alegato de la defensa, cuando un padre queda reducido a su carácter únicamente engendrador, se necesitará un acto de fe, un deber místico, para que un hijo lo ame.
Dostoievski a raíz de su período de cárcel en Siberia, opta por una vía espiritual y logra sobrevivir, incluso con su epilepsia. Para escribir Los Hermanos Karamazov, se inspirará en uno de sus compañeros de la prisión, acusado de parricidio y luego declarado inocente. En esos ocho años, el único libro permitido fue la Biblia, abrazó su sufrimiento y su enfermedad con todas sus fuerzas y partiendo de ahí dio lugar a su gran obra.
En Dostoievski no hay una salida feliz, en sus personajes nos adentramos a los lugares oscuros del goce. Los amantes de la obra dostoievskiana coinciden en considerarlo un hombre sin ambages frente a la oscuridad del alma humana. De Ivan, en su conversación con Aliosha el creyente, el espiritual, el que destila amor por el semejante, escuchamos las palabras más conmovedoras e hirientes sobre la inexistencia de Dios.
La tortura de un solo niño en el mundo ya es la demostración de que Dios no existe. Estas fueron para mí las páginas memorables que quedaron grabadas en mi alma en mi primera lectura de los hermanos Karamazov y no han perdido su fuerza lacerante.
Estos Karamazov, incluyendo al bastardo, son las diferentes caras de su autor. Dimitri, el excesivo, el vicioso; Ivan el ateo, intelectual; Aliosha el creyente, el que ama a la humanidad, el generoso; Smerdiakov el enfermo, la escoria.
Un padre se puede erigir en un patriarca, en la rectitud encarnada de una posición sin fisuras, sin castración, aunque sea el colmo de la lujuria y encontremos en su biografía infinidad de pecados. Freud, en “Dostoievski y el parricidio” muestra que la vía de la culpa y el castigo es un “circulo vicioso”, donde lo que verdaderamente se escamotea es la renuncia. Exceso, culpa, castigo, y volver a empezar. Freud nos advierte que para hacer posible la vida en común la renuncia es necesaria. Es por el temor a perder el amor del otro que se renuncia a las satisfacciones pulsionales.
Me encontré contingentemente con el libro Inclinaciones. Crítica de la rectitud de una autora italiana filósofa feminista, Adriana Cavarero, entre cuyas referencias se encuentra Lacan. Frente a la rectitud cuyo correlato es la geometría vertical, opone la inclinación. Frente a un yo que se legisla a sí mismo, autosuficiente, autártico, como alternativa tenemos las inclinaciones opacas e inconscientes. A una identidad cerrada sobre sí misma y sin herida, sin fisura, ni grieta que se promueve en esta época neoliberal, esta obra universal nos hace presente la variedad de pasiones, dramas, conflictos, contradicciones que agitan el alma de Dostoievski y la nuestra.
Dostoievski nos hace escuchar a esos personajes y nos enfrenta al mal que anida en cualquier corazón. No retrocede frente a la inmundicia de esos seres tan “humanos”. Y frente a esta descarnada humanidad la alternativa es su elección espiritual a través de la figura de Cristo y de alguna manera vuelve a salvar al padre.
Esta fratria sirve para “darse la mano frente al horror que les provoca lo femenino”. Qué decir de las mujeres en esta obra: Katerina, la noble, la de buena moral; frente a Grúshenka, la de dudosa conducta, que traicionada por su primer amor, decide dedicarse a seducir y burlarse de los hombres, llevándolos a la perdición. Si los personajes masculinos tienen un contorno psicológico muy bien definido, las mujeres quedan desdibujadas bajo estos arquetipos, apareciendo sus conductas como respuestas a las afrentas amorosas que padecen.
La inclinación más temida de las conocidas es el amor. Quizás por ello en esta época de capitalismo ultraliberal, las cosas del amor son rechazadas, como plantea Lacan en Hablo a las Paredes.
Si en el centro de la política y de la ética colocamos al “yo erecto” las consecuencias serán muy distintas que si ubicamos el “desamparo radical”. Esta vulnerabilidad con la que llegamos al mundo, hace de la inclinación de amor hacia el recién nacido la única posibilidad de existencia. Sin negar, que la pregnancia imaginaria que de esto se deriva suponga no poder ver a nuestro semejante sin pensar que tal semejante nos quita el lugar, como señala Lacan en la Tercera. Y sin confundir dicha inclinación con ningún maternaje o alternativa oblativa.
Frente al patriarca, el padre y sus inclinaciones en el amor.
Al movimiento feminista tanto en los años 70 como ahora les conviene leer a Lacan. Desde luego el padre del que habla Lacan no participa de esta “rectitud patriarcal” que denuncia el movimiento feminista. El problema de esta denuncia es que promueva y se sostenga en una “rectitud moral”, una aparente trasparencia y un manejo a voluntad de las tendencias y goces de hombres, mujeres, trans, lesbianas, gays.
Se puede criticar el patriarcado y, a la vez, afianzar sus cimientos. Se puede creer que como Dios ha muerto todo está permitido y en realidad como Dios ha muerto nada está permitido, formulación de Lacan en el Reverso del psicoanálisis. Nada está permitido, ni siquiera inclinarnos sobre el otro.
Bajo la aparente permisividad actual, se esconde la servidumbre al imperativo: ¡Goza!. En una época del declive del Edipo como síntoma, se entroniza la voz atronadora del superyo. Por ello no son buenas épocas para el amor.
Las mujeres son las que han puesto el acento en que el patriarcado les daña, y quizás por una falsa dicotomía pareciera que los hombres están bien acomodados a ello, que se sienten como pez en el agua. Nada más lejos de lo que escuchamos en nuestras consultas o en las instituciones en las que se trabaja.
Por eso elegí los Hermanos Karamazov que hace patente lo dañino para unos hijos varones, de un padre que no transmite ningún recurso por la vía del amor para acercarse a lo femenino.
Mercedes de Francisco
25 de junio de 2023
¿De qué inconsciente hablamos cuando decimos el inconsciente aún…todavía?
Este tema me ha llevado al Seminario 24 de Lacan donde se pregunta si será posible un futuro para el psicoanálisis que no sea histérico.
Para Freud el encuentro con la histeria hizo posible el inicio, el invento del psicoanálisis, pasar de una clínica de la mirada a una de la escucha y darle a la palabra y al lenguaje un lugar preeminente, pues en las palabras que marcan el cuerpo anidan el malestar y el sufrimiento del sujeto.
Después de su retorno a Freud y de la primera época de su enseñanza, donde el registro Simbólico tuvo toda su preeminencia, para Lacan la existencia del psicoanálisis implica separar su devenir del de la histeria. Este salto lo encontramos, especialmente, en sus últimos Seminarios, fundamentalmente a partir del Seminario XX.
Lacan habla de “la chifladura psicoanalítica” como posible heredera de esas grandes histéricas de antaño.
¿De qué chifladura se trata? De la chifladura del sentido, la significación, la del parloteo histérico que no sabe lo que dice, un dibujo grosero, una metafísica.
La histérica se dirige a un Otro intérprete, a un amo para que produzca un saber que será impotente para desentrañar su goce. Un saber que a la vez que impotente sostiene en el horizonte un saber Absoluto. Que desconoce que a cada uno no le corresponde su cada una, que no hay saber a disposición de esos seres que hablan para encontrarse con el partenaire. Que hace existir al Otro, aunque sea a costa de su propia inmolación: en la cesión sin límites en el amor o cuando ofrece su cuerpo a los dioses oscuros de la ciencia y la tecnología, en un intento vano de responder a esa pregunta que preside su vida: ¿qué es ser una mujer?
Los dichos que el analizante despliega llevan implícito el olvido de un decir y estos dichos pueden dar vueltas y vueltas a lo largo de un análisis si no hay una intervención analítica que produzca un corte.
Esta cadena de dichos generalmente referidos a la genealogía edípica, que se metaforizan y se desplazan, no implican ningún saber sobre ellos. Por eso, el sujeto se dirige a un sujeto supuesto saber para obtener una interpretación que le permita descifrar su decir, que le aporte un saber que pueda despejar algo sobre su síntoma.
Un síntoma en la histeria, extraído del Otro del que está enamorada, un síntoma que participa de una parte del síntoma del padre.
Al inconsciente derivado del encuentro con la histérica, Lacan en el Seminario 24, de forma contundente, lo considera un embrollo y una farfulla. Frente a este embrollo tenemos la interpretación por la vía del sentido, la interpretación que descifraría esta farfulla, se tratará de un sentido más, que el sujeto histérico desechará, Por ello la interpretación que participa de la explicación o de la comprensión, la que hace florecer el sentido nos desorienta con respecto a lo Real.
Y frente a este inconsciente de palabras, de significantes donde unos remiten a otros, nos propone como alternativa, sostenernos en el escollo, la equivocación, el tropiezo, el error. Ya sea este error de orden lógico, fonético, gramatical, de lo que se tratará es de hacer comparecer un decir. Un decir deudor del no hay relación sexual.
Este decir que resuena en la equivocación, tiene valor de acontecimiento. Los significantes que evocan este decir, son los que han capturado la vida de un sujeto.
Estos significantes solamente podrán ser escuchados si el psicoanalista ha abandonado la idea de una interpretación que explica y no pretende aportar un sentido alternativo al del propio analizante. Se tratará de no favorecer la proliferación de significación que puede llegar a rozar tintes delirantes.
Abandonaremos este lugar del Otro como intérprete, y escucharemos esos significantes que tienen un relieve especial, esos significantes que llevan inscritos las tres dimensiones, Real, Simbólico e Imaginario, que son una cifra en sí mismos.
El estatuto de la interpretación se verá afectado. Hablaremos entonces del corte de sesión, de una intervención del analista que será equívoca, que tendrá efectos de resonancia, y en última instancia se tratará de un corte limpio a la manera del cirujano para así obtener un saber de este escollo, de esta equivocación, de esta metedura de pata.
No podremos nunca curarnos del sentido, seguirá existiendo un discurso histérico, y ese síntoma extraído del padre; pero Lacan nos legó el sinthoma con th. En esta nueva escritura del sinthoma se trata de un funcionamiento que insiste, deudor de estos significantes “solos” que mordieron la “carne” y que provocaron un acontecimiento en el cuerpo.
Este funcionamiento que nombramos como sinthoma, no es algo plácido, nos hace padecer y es la fuente de nuestro malestar, a la vez que es esa cifra poética que hace de nuestra existencia algo irrepetible, único, inclasificable.
Se tratará de saber hacer allí, saber desembrollarse, desenvolverse, saber comportarse. Un saber que perderá toda la pregnancia de la erudición para estar a merced de la contingencia y el azar.
Padecemos la enfermedad del lenguaje, pues la palabra más que para la comunicación sirve para el malentendido. La palabra alivia, calma pero también hiere, daña.
Para los humanos no hay relación sexual que se pueda escribir. La sexualidad por el hecho de hablar es una sexualidad sintomática, no hay normalidad en su horizonte.
“No hay relación sexual” que pueda ser escrita, afirma Lacan, y todos lo hemos experimentado, pero esto no basta pues se necesita tiempo para comprenderlo.
Es en este funcionamiento donde se pone en juego lo más propio e íntimo de cada uno, lo singular, como respuesta frente a esta imposibilidad de escritura, frente a este “No hay” indialectizable.
Pero esta existencia singular no puede sobrevivir sin las demás existencias, basta con mirar la fragilidad de ese “mono inmaduro” que somos cuando llegamos al mundo. Necesitamos que alguien nos asista, nos socorra, se incline sobre nosotros.
Solamente sobrevivimos amparados en el azar, en la contingencia del amor.
En el nuevo amor de Lacan, se trata del encuentro entre dos exilios de la relación sexual…, donde esos significantes se conectan, pero no para una armonía y un encaje, no para hacer de dos uno, no para la identificación, sino para sostenerse con otro en esta diferencia que nos hace únicos.
Lacan nos dio las claves para que el psicoanálisis no desaparezca en el mar de las psicoterapias que nos oferta el mercado. En ese bienestar y felicidad para todos, en ese modelo de vida que nos homogeneiza con los otros y a lo único que lleva es al odio y la agresividad.
El psicoanálisis seguirá existiendo si fracasa, si no tiene el éxito que nuestra actualidad promueve, si mantiene vivo este incurable frente a una cura uniformada, si no se degrada en una psicología.
En un momento dado Lacan dice que lo que llamamos mundo son esos sentidos que compartimos con un grupo de seres humanos. Que a veces llamamos nación, patria, otras, familia, amigos, otras incluso Escuela.
Me vuelvo a hacer la pregunta del comienzo: ¿Qué lugar para el psicoanálisis en el mundo?, el de la extravagancia, la rareza. El que se sale de los límites que propone el mundo.
Nuestro horizonte es no dejarnos atrapar en cualquiera de los mundos que habitamos, aunque no desconocemos que somos parte de ellos. Por lo que es inevitable estar atentos cada vez para comprobar si lo que nos aspira como psicoanalistas en nuestra práctica o en nuestra Escuela es el sentido o es lo Real.
Mercedes de Francisco
29 de noviembre de 2023
de Luis Alegre Zahonero , Eulalia Pérez Sedeño, Nuria Sanchez Madrid.
Tengo el honor de participar en esta enciclopedia con la entrada a la Histeria.
Editorial Arpa Editores, septiembre 2023
Intervención de Mercedes de Francisco con el texto Las inclinaciones del padre, en la mesa Plenaria del 7º Congreso de Psicoanálisis Europeo PIPOL 11, celebrado en Bruselas los días 1 y 2 de julio del 2023
Mesa plenaria PIPOL 11, Ecos del patriarcado en la cultura
participantes Celine Menghi (SLP,Roma), Virginie Leblanc-Roïc (ECF, Lille), Mercedes de Francisco (ELP, Madrid), moderador Geert Hornaert (NLS, Gante)
Los autores Jorge Alemán y Germán Cano presentaron a finales de marzo de 2017 su libro «Del desencanto al populismo» en la Sala de Juntas del Circulo de Bellas Artes en Madrid. Aquí la presentación de Mercedes de Francisco
Entrevista que me hizo Jesús Rubio en mayo 2022,
publicada en la sección Recorridos Singulares....
Aqui os dejo el enlace a la web de la Revista:
Sobre mí
Mercedes de Francisco
Psicoanalista
Mercedes de Francisco Vila es psicoanalista, AME de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano en España y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Docente del NUCEP y del Instituto del Campo Freudiano. Co-coordinadora del NUCEP y co-coordinadora del Instituto del Campo Freudiano en España. Fue Presidenta de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano en España en el periodo 2000/2002. Ha impartido múltiples seminarios y conferencias, y ha publicado numerosos artículos en distintos libros, revistas y medios digitales. Autora del libro Un nuevo amor editado por Grama Ediciones, Buenos Aires, 2012 y del libro En Femenino Singular editado por Grama Ediciones, Buenos Aires, 2016.
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